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Son colores, son valores

Texto: Laura Remacha*
Ilustración: Paula Gómez

-El segundo libro es El Pez Arcoíris, de Marcus Pfister, editorial Beascoa, 2005.

Este libro nos cuenta la historia de un pececillo extremadamente hermoso que nada por el océano presumiendo de su belleza. Desde la primera página, el protagonista llama la atención porque sus escamas representan los brillantes colores del arcoíris. Todas sus escamas brillan con resplandecientes colores y todos los peces lo admiran y envidian porque es, realmente, el pez más bonito que han visto nunca. El sintiéndose orgulloso, nada por el océano como si fuese un rey, presumiendo de su don.

Un buen día, un pequeño pececito azul, le pide que le regale una de sus escamas de color plata y él, horrorizado y egoísta, se la niega quedándose cada vez más solo. El pececillo azul, acepta, sin rechistar la negación, pero el pez arcoíris, se va dando cuenta poco a poco de que, aunque es único, cada vez se siente más solo y triste por no tener amigos. Nadie se le acerca, nadie le saluda. Todo el mundo parece tenerle miedo. Por todo ello decide pedirle ayuda al gran pulpo sabio y rojo que le aconseja compartir sus bienes haciéndole entender que lo importante no es tener muchas cosas, sino poder compartirlas para poder formar parte de una comunidad más abierta y enriquecedora. 

Son, en definitiva, dos libros maravillosos que de manera sencilla y divertida enseñan a los más pequeños de la casa, que a través de algo tan simple como pueden ser los colores con los que tanto juegan, podemos aprender valores tan importantes como son la generosidad, el respeto, la amistad, y la maravillosa idea de vivir en comunidad ayudándonos los unos a los otros en todo aquello que podamos.

*Laura Remacha es licenciada en Dramaturgia y librera, amante de la literatura infantil.

Paula Gómez es ilustradora.

-“Habría que ir pensando en darle una mano de pintura a la casa”. - Anunciaba mi madre según se acercaba el mes de marzo o abril… (casi siempre era próximo a la Semana Santa, con la entrada de la primavera) y ahí, se abría la veda. Mientras que ella elegía el tono de la pintura y tapaba con sábanas viejas los muebles y los armarios, nuestras mentes se llenaban de colores y de historias y en el tiempo que duraban los preparativos nos daba permiso para llenar los escasos dos metros y medio de pasillo que daban a las habitaciones para que nosotros pudiéramos expresar todo lo que pasara por nuestra imaginación rompiéndose automáticamente la norma irreductible de “PROHIBIDO PINTAR EN LAS PAREDES”
 

Era ahí, cuando aparecían ELLOS llenándolo todo de autentico placer: El rojo, el verde, el amarillo, el violeta, el naranja; en los rodapiés, el techo, las columnas; una mano plasmada llena de color, un monigote, una escena, un monstruo… TODO era LIBERTAD y EXPRESIÓN. Todo cobraba su importancia y el pasillo se convertía en un gran mural, en el que no sólo se reflejaban los colores, sino también las sensaciones, los sentimientos y las emociones que recorrían en aquellos momentos nuestras pequeñas mentes.  De eso mismo hablan los dos cuentos que vamos a presentar hoy. 

-El primero de ellos es Pequeño Azul y Pequeño Amarillo de Leo Lionni. Es un álbum clásico creado e ilustrado por el autor en 1959, pero que la editorial Kalandraka ha rescatado en su última edición de 2012, para su colección “Libros para soñar”. No solo se trata de una historia de los colores, sino que también, nos habla de la amistad, la diversidad, la identidad y las formas geométricas. En este cuento no nos vamos a encontrar con princesas ni dragones. Solo con dos manchas que consiguen con sus aventuras, crear toda una historia de sociabilidad y sensibilidad: Todo comienza cuando Pequeño Azul y Pequeño Amarillo se convierten en dos grandes amigos que viven felices con sus padres, cada uno de ellos en su mundo de color monocromático. Un buen día, el papá de Pequeño Amarillo, es trasladado de trabajo y este tiene que mudarse a la ciudad y separarse de su gran amigo. Pequeño Azul, lo hecha taaaaaanto de menos al recordar las maravillosas aventuras que han vivido juntos que decide salir a buscarlo por todas partes. En su búsqueda percibe la variedad de colores y formas distintas que existen en el mundo y cuando, afortunadamente, vuelven a encontrarse y a fundirse en un gran abrazo que les llena de alegría, se dan cuenta de que con la mezcla de sus lágrimas son capaces de crear un nuevo color ¡EL VERDE! que invade parte de sus cuerpos… Cada uno de ellos regresa a su casa, con una pequeña mancha distinta de color y sus padres no terminan de reconocerlos. Todo esto genera un divertido caos, pero poco a poco, se dan cuenta de que en ese intercambio de colores están demostrando, no solo su gran amistad, sino que la cooperación y la diversidad, que va más allá de los propios prejuicios..

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